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El colectivo atiende la llamada de la FAPE, en una jornada reivindicativa e histórica, y es arropado por numerosos sectores sociales en el Día Mundial de la Libertad de Prensa

La sociedad civil atendió ayer la llamada de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y acudió masivamente a respaldar a los periodistas españoles en las concentraciones que se celebraron en 46 ciudades en defensa de un periodismo digno bajo el lema Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia.

Periodistas convocados por las 48 asociaciones federadas y las 15 vinculadas a la FAPE, sindicatos, organizaciones vecinales, asociaciones de diversa índole y ciudadanos en general mostraron ayer su apoyo a los periodistas en el Día Mundial de la Libertad de Prensa, ante la grave crisis que atraviesa la profesión, con al menos 6.234 puestos de trabajo destruidosdesde noviembre de 2008 en datos del Observatorio de la Crisis de la FAPE.

Más de 6.000 personas acudieron a las concentraciones celebradas en la mañana y la tarde de ayer atendiendo a la llamada de 42 de las 48 asociaciones federadas en la FAPE y a sus 15 vinculadas que en conjunto reunieron a unos 27.000 periodistas, el 98% de los asociados a la FAPE, sobre un total de 50.000 profesionales españoles.

El lema Sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia que enmarcó las reivindicaciones es también el título del Manifiesto por la Libertad de Prensa elaborado por la FAPE y que fue leído por representantes de las asociaciones federadas y vinculadas en las 48 ciudades convocantes. El texto, que en Madrid leyeron conjuntamente la presidenta de la FAPE, Elsa González, y la presidenta de laAsociación de la Prensa de Madrid, Carmen del Riego, subraya el compromiso de la FAPE con la defensa de la libertad de prensa, amenazada por “la peor crisis que haya conocido el periodismo español” (6.234 puestos de trabajo destruidos, 57 cierres de medios de comunicación y 23 ERE ejecutados desde noviembre de 2008 hasta la actualidad, según cifras del Observatorio de la Crisis de la FAPE), las ruedas de prensa sin derecho a preguntas, los contenidos enlatados de los partidos, el procesamiento de periodistas, los bloques electorales,  y las restricciones que se aplican al trabajo de los fotógrafos en varias instituciones.

Solo la Asociación de la Prensa de Sevilla congregó a 1.200 personas en la Plaza Nueva de la capital hispalense en una de las últimas concentraciones de la jornada, celebrada a las 19 horas de ayer.

La Asociación de la Prensa de Madrid, mayoritaria entre las organizaciones integradas en la FAPE con 7.750 asociados, reunió a más de 500 periodistas en la explanada del Museo de Escultura al Aire Libre de la capital, con presencia destacada de primeros espadas de la profesión, como José María García, Iñaki Gabilondo, María Rey Jesús Maraña, Joaquín Estefanía, Nativel Preciado, Hermann Tertsch, Àngels Barceló, Ramón Pi, Yolanda Sobero, Raúl del Pozo, Montserrat Domínguez y Miguel Ángel Aguilar, entre otros, además de representantes de las principales organizaciones profesionales de periodistas del país y líderes sindicales como Cayo Lara.

A Coruña, cuya Asociación de la Prensa concentró a la profesión entorno al monumento de El Obelisco, reunió a otras 500 personas, entre profesionales y ciudadanos. Segovia, donde cerca de 300 segovianos, entre los que se encontraba el alcalde de la localidad, representantes de los grupos políticos municipales, de los partidos políticos, los sindicatos, asociaciones y organizaciones vecinales, escucharon el contenido del Manifiesto en voz del presidente de la Asociación de la Prensa de Segovia, Alfredo Matasanz.

La Unió de Periodistes Valencians y la asociación de Mujeres Periodistas del Mediterráneo congregaron a más de 300 profesionales de una provincia que ha sufrido la pérdida de alrededor de 600 puestos de trabajo periodísticos desde que empezó la crisis en datos de la Unió.

Unos 250 participantes secundaron también las concentraciones de Cádiz, donde se manifestaron conjuntamente las asociaciones de la prensa de Cádiz y Jerez, y Alicante; más de 200 en Almería, pese a que hace sólo dos meses, el pasado 1 de marzo, la capital almeriense celebró una concentración similar; unas 150 en Aragón (con concentraciones en las tres capitales de la región); 140 en Huelva; 125 en La Rioja; alrededor de 300 en Extremadura (convocados por las asociaciones de Cáceres, Mérida y Badajoz); 500 en toda Castilla-La Mancha, a razón de cien participantes en cada una de sus capitales de provincia (Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo); dos centenares en Oviedo y un centenar en Las Palmas de Gran Canaria, Tenerife y Jaén; unos 60 en Pamplona, convocados por laAsociación de Periodistas de Navarra, y otros tantos en Zamora; 50 en Castellón,  Murcia, Córdoba, Algeciras (Asociación de la Prensa de Campo de Gibraltar), Málaga (donde la convocatoria se adelantó al 2 de mayo) y en Santander, atendiendo al llamamiento de la Asociación de la Prensa de Cantabria; e importante participación en  Burgos, Ceuta, Lugo, País Vasco, Santiago de Compostela, Talavera de la Reina y Vigo, donde han acudido a la cita la práctica totalidad de los asociados e, incluso, Bruselas hasta donde se ha desplazado una comitiva de la FAPE liderada por el delegado para Asuntos Internacionales de la Federación, Luís Menéndez. Dan una idea del éxito de esta jornada reivindicativa para el periodismo español.

Vídeo cedido por www.segoviaaldia.es Autor: Javier López Alarma

MARTA MOLINA EN fape.es

A continuación os ofrecemos las concentraciones que llevarán a cabo las diferentes asociaciones de periodistas en España.

A CORUÑA: 12:00 horas, en el Obelisco.

ALBACETE: 20:30 horas, en la plaza del Altozano.

ALGECIRAS: 19:00 horas, junto al monolito de la Libertad de Expresión.

ALICANTE: 10:00 horas, en la plaza de la Montañeta.

ALMERÍA: 11:30 horas, en Puerta Purchena, junto a la estatua de Nicolás Salmerón.

ÁVILA: 15:00 horas, en la plaza de Santa Ana.

AVILÉS: 12:00 horas, en la plaza de España.

BADAJOZ: 12:00 horas, en la plaza de España.

BILBAO: 19:00 horas, en el café "la Granja".

BURGOS: 18:00 horas, en la Universidad de Burgos.

CÁCERES: 11:00 horas, en el quiosco de la música del paseo de Cánovas 

CÁDIZ: 10:30 horas, en el "Candao" de la plaza de España.

CASTELLÓN: 11:00 horas, en la plaza de Santa Clara.

CEUTA: 10:00 horas, en la plaza de África.

CIUDAD REAL: 16:30 horas, en la plaza Mayor.

CÓRDOBA: 12:00 horas, en la plaza de Los Periodistas.

CUENCA: 20:00 horas, en la plaza de España.

GRANADA: Día 4, 12:30 horas, en la placeta de Los Peregrinos, frente a la sede de la Asociación de la Prensa.

GUADALAJARA: 19:00 horas, en la plaza de Santo Domingo.

HUELVA: 12:00 horas, en la plaza de las Monjas.

HUESCA:11:00 horas, en la plaza de Navarra, frente al Casino.

JAÉN: 14:00 horas, en el parque de la Victoria.

LA RIOJA: 10:00 horas, en la Concha del Espolón.

LUGO: 20:00 horas, en el Museo Provincial.

MADRID: 12:00 horas, en la explanada del Museo de Arte Público, bajo el puente de Juan Bravo, entre la calle Serrano y el paseo de la Castellana.

MÁLAGA: Día 2 de mayo, 13:00 horas, ante el monolito al General Torrijos, en la plaza de la Merced.

MÉRIDA: 12:00 horas, en el Rincón de los Poetas, junto al Arco de Trajano.

MURCIA: 10:00 horas, en la plaza Martínez Tornel.

OVIEDO: 12:00, en la plaza de la Escandalera.

PALMA DE MALLORCA:  12.00 horas, convoca el SPIB. Calle Sant Miquel de Palma de Mallorca (delante de la iglesia de Sant Miquel, Plaza de la Mare de Déu de la Salut).

PAMPLONA: 12:00 horas, en la plaza del Castillo.

PALENCIA: La concentración se pospone a la semana del 7 al 13.

SALAMANCA: 12:00 horas, Plaza del Liceo.

SANTANDER: 12:00 horas, en la Plaza de Alfonso XIII.

SANTIAGO DE COMPOSTELA: 12:00 horas, delante de la Facultad de Periodismo de la Universidad.

SEGOVIA: 12:00 horas, en la plaza Mayor.

SEVILLA: 19:00 horas, en la plaza Nueva.

TALAVERA DE LA REINA: 11:00 horas, en la plaza de la Trinidad.

TENERIFE: 12:00 horas, en la plaza de España.

TERUEL: 11:00 horas, en la plaza de San Juan.

TOLEDO: 12:00 horas, enla plaza de Zocodover.

VALENCIA: 12:00 horas, en la plaza del Patriarca.

VALLADOLID: 11:00 horas, en la calle Ferrari.

VIGO: 12:00 horas en la puerta de la sede de la APV, en el calle Oporto, 1 (antiguo Rectorado).

ZAMORA: 12:00 horas,en la  plaza de la Constitución.

ZARAGOZA: 11:00 horas, en la calle Cinco de Marzo, frente a la sede de la Asociación.

Fuente: fape.es

C. Ballesteros.- Decir la verdad tiene un precio. Y decirla en tiempos de guerra tiene un precio más alto. "La primera víctima de un conflicto es la verdad", escribió Philip Knightley y muchos periodistas han pagado con su vida para que el mundo conozca el horror y el espanto. Los casos más recientes, que han llenado las páginas de la prensa occidental, han ocurrido en la llamada primavera árabe: Chris Hondros y Tim Hetherington en Libia, Gilles Jacquier, Anthony Shadid, Remi Ochlik y Marie Colvin en Siria, casi todos ellos veteranos y experimentados, expertos en esquivar el miedo, el azar, el francotirador o la mala suerte que puede esperarle a uno en cualquier esquina con tal de seguir informando. Murieron, pero al menos tenían el apoyo de la comunidad periodística internacional o de sus empresas. A diario en esas zonas o en frentes como México, Pakistán o Somalia, por citar tres de los países más peligrosos del mundo para la prensa, cientos de informadores locales o freelance sufren amenazas, extorsiones o son asesinado, sin más cobertura en algunos casos que su valor.

Sólo hay que echarle un vistazo a las cifras para darse cuenta de por dónde van los tiros del periodismo en los últimos tiempos: 26 muertos ( 5 en combate o por fuego cruzado) en esta mitad de 2012, según International News Safety Institute y el Comité para Proteger a los Periodistas, frente a 124 (7) en 2011, 97 (6) en 2010, y 133 (13) en 2009, el peor año hasta ahora, además de los detenidos, heridos o secuestrados. El mundo se ha convertido en un lugar cada vez más inestable e impredecible, como dijo la propia Marie Colvin en 2010: “Nunca ha sido tan peligroso ser corresponsal de guerra porque el periodismo en zona de combate se ha convertido en objetivo principal”.

Las reglas del juego han cambiado desde hace unas décadas. En la Primera Guerra Mundial sólo murieron dos periodistas, 63 en la Segunda y 34 en un conflicto como Vietnam. Antes, podían marchar junto a los Ejércitos e incluso vestir el uniforme para mayor seguridad. Ahora las guerras se han vuelto asimétricas, irregulares, sin líneas claras de frente, sin actores estatales de por medio y sin Convenciones de Ginebra que valgan. Muchos conflictos sólo pueden cubrirse desde el bando rebelde, lo que aumenta la exposición y la vulnerabilidad en una época en que el armamento se ha vuelto mucho más potente y precisamente cuando las grandes empresas periodísticas, que nunca han querido exponerse de forma innecesaria, imparten cursillos de seguridad, cuando no llevan a sus propios asesores, como ocurre con BBC y otras. “Desde Irak, se ha producido un cambio de tendencia, antes los distintos bandos tenían sus propios canales de difusión como Internet o Al Yazira, pero los casos de Siria y Libia nos han devuelto a un panorama en que el bando rebelde, que suele ser más débil, utiliza a la prensa como instrumento de propaganda y por tanto se convierten en objetivo”, dice Ramón Lobo, de El País y uno de los más veteranos reporteros de guerra españoles. Pilar Requena, del programa de televisión En Portada y buena conocedora de países como Libia y Afganistán, coincide en el análisis: “Siempre hemos sido blanco de guerra. Con todo, ahora se da más un cierto periodismo de attachment, en el que se milita en uno de los bandos, cada vez nos empotramos más, con unos y con otros, y eso lleva aparejado otro tipo de riesgos, además de los inherentes al trabajo”. A todo esto se suma que, en muchos de estos países, hay que entrar y salir de forma ilegal y en repetidas ocasiones para no ser detectado por el régimen de turno y conseguir la información, sin unas garantías mínimas, con lo que el riesgo se incrementa exponencialmente.

Con todo, una de las armas más mortales es la precariedad de la profesión periodística, inmersa en una crisis de identidad y de modelo de negocio, que ha multiplicado la presencia de freelance en las zonas de riesgo. Espoleados por la reducción de enviados especiales y de coberturas caras por parte de los grandes medios, se enfrentan a la crisis y buscan su oportunidad para seguir el halo de una figura, la del corresponsal de guerra, que, en el imaginario, no ha perdido su carácter legendario por más que estemos en la era de la información instantánea y por mucho que algunos aseguren que es una especie en vías de extinción porque la información cabe en 140 caracteres. “ No creo que mueran más que antes, creo que es una cuestión de probabilidades. Cada vez hay más gente sobre el terreno y muchos no son de plantilla, ni siquiera se juegan la vida por una portada o una foto, sino por la posibilidad de venderla. Pero el periodista muerto llena titulares, no cuenta una historia”, dice Lobo. Acuciados por la presión y por la instantaneidad de las redes sociales, veteranos y noveles compiten en busca de esa foto impactante o esa historia que dará la vuelta al mundo. “Los riesgos son siempre los mismos, los que quieras asumir. La gente tiende a imaginar que cuando entra en un país en guerra, nada mas bajar del avión a uno le disparan, pero la gran mayoría de las veces esto no es así. La guerra no dura 24 horas al día, ni está en todas partes… se concentra en pequeñas zonas geográficas y dosis temporales”, dice Ricardo García Vilanova, fotógrafo freelance cuyas imágenes, las últimas tomadas en Siria, salen día sí y día no en las portadas de The Washington Post o Time. “Al final todo se reduce a una pregunta: ¿merece la pena la imagen que vamos a tomar, por el riesgo que implica?”

“ Merece la pena, aunque conlleva un riesgo, pero alguien tiene que contar lo que sucede”, dice Mayte Carrasco que ha cubierto como freelance para Tele 5 y otros medios las recientes revueltas árabes, la última el cerco de Homs. “En este tipo de conflictos, corres la misma suerte que el resto de la población. La recompensa es que la gente te da las gracias por la calle, te llama por tu nombre, por ejemplo en Siria. Ellos son los auténticos héroes”, asegura y subraya que los medios tradicionales no invierten ya en coberturas internacionales, demasiado caras y poco rentables, y recurren cada vez más a periodistas a la pieza que, a veces, no llevan ni casco ni las mínimas condiciones de seguridad ni seguro en caso de muerte y que, en muchas ocasiones, se pagan el viaje y la estancia de su bolsillo. “Trabajamos de forma absolutamente precaria, tratando siempre de minimizar los costes”, asegura García Vilanova. “A partir de Libia, concretamente en Misrata, hubo un punto de inflexión. Antes de esa fecha los grandes medios trabajaban con freelances en zonas de conflicto de forma directa, y las agencias utilizaban sus staff. Hoy en día, esa proporción se ha invertido, uno trabaja para grandes agencias y los grandes medios compran esas imágenes a estas agencias. La respuesta de los grandes medios a los freelance es siempre la misma: demasiado riesgo”. Sin embargo, sigue habiendo gente dispuesta a jugársela por contar la verdad y todavía no se ha conseguido un tuit que logre transmitir la sensación, la emoción o la visión de un reportero, de alguien que estuvo allí, lo vió y lo contó. Si no, como dijo en un reciente discurso Sol Gallego- Díaz: ¿para qué murió Marie Colvin?

CECILIA BALLESTEROS | Periodismo Real |

La protagonista de la novela de Mayte Carrasco, Yulia, lucha por un ejercicio periodístico comprometido con la ciudadanía. Las páginas de este ágil texto de ficción, que atrapa al lector desde su primera línea, están plagadas de referencias a los postulados de Periodismo Real, a una manera de entender el periodismo que sobrevive gracias al desgarro de profesionales como Yulia

La kamikaze (La esfera de los libros, 2012) es una novela negra ágil y escrita con estilo cinematográfico en el que la autora, Mayte Carrasco, narra las dificultades de Yulia, una reportera de guerra freelance española que decide viajar a Afganistán tras una serie de fracasos. Decepcionada con su profesión y con la vida, sin salida, busca esa gran exclusiva que cambie su suerte y la saque de la precariedad. Sin embargo, por el camino se encontrará con dificultades y peligros inesperados, entre ellos, los escuadrones de la muerte, responsables de las violentas operaciones de castigo a supuestos miembros de la insurgencia en las que mueren civiles inocentes.
Mayte Carrasco, de 37 años, es reportera de guerra freelance. Acaba de regresar de Siria, donde ha sido una de las pocas periodistas españolas que ha logrado entrar de forma clandestina en Homs, donde permaneció casi un mes. El Club Internacional de la Prensa le acaba de otorgar el Premio a la Mejor Corresponsal Española en el Extranjero, que le entregarán los Príncipes de Asturias el próximo 18 de abril. Además, ha recibido la mención especial Mare Terra del premio Ones de la Fundació Mediterrania por su larga trayectoria profesional. Ha cubierto para medios nacionales e internacionales las revoluciones árabes (Siria, Libia, Egipto), la guerra entre Georgia y Rusia, el conflicto de Afganistán, el terrorismo de Al Qaeda en Malí o la guerra sucia del Kremlin en Chechenia e Ingushetia, y ha sido corresponsal en Francia y en Rusia. La Kamikaze es su primera incursión en la literatura de ficción.